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Recuerdate tal cual eres. Recuerdate tal cual has venido



El Ego siempre tiene hambre. El hambre del Ego que no te deja disfrutar de tu presente, que siempre quiere más, que siempre proyecta a futuro, porque en el futuro estaría el ideal a alcanzar. La vida discurre entre los dedos tratando de saciar el apetito voraz del Ego. Siempre hambriento, siempre vacío…

Él, sin embargo, no puede morir de hambre, tampoco muere de indiferencia. Él se anuncia y se escapa. Está presente y se desvanece al mismo tiempo. Es una presencia disfrazada de olvido, de miedo, de pasado o de futuro. Las mil caras del Ego te confundirán si no lo escuchas, si no lo confrontas. La huída sólo lo fortalece. Es tiempo de ver cuánto daño puede producir un Ego hambriento, ignorado y huidizo.

Tu vida es tu obra. Tu vida es un cuadro pintado por los trazos del Ego que cargas contigo sin que te des cuenta. Recuerda que aquello que ignoras te controla, aquello que iluminas te libera. Simplemente ponle luz a tu Ego, deja que se muestre, y suelta la idea de hambre y miedo. Suelta el pasado y el futuro para quitarle fuerza, para recuperar la tuya.

No alardees de castigarlo, pues siempre se renueva y encuentra nuevas formas de expresarse. El Ego es un aspecto negado y bastardeado de tu consciencia. Y es alto el precio que el alma paga por ello. Ilumina tu centro arbóreo, tu corazón, con esta información. 

Ilumina tu consciencia con la luz de la Verdad de tu alma, y verás al Ego como un aliado, una fuerza amiga, la parte oscura de tu Ser trabajando para ti y no en tu contra. Libera el sueño de la ilusión, despierta a la consciencia. Deja de proyectarte a un futuro que ya has devastado por el miedo. Libera ese miedo que nace de antiguas entrañas. Recuérdate tal cual eres. Recuérdate tal cual has venido. La fuerza de este Ser que eres clama por despertar.

 

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